lunes, 21 de octubre de 2019

Fantasy ESPN: este año sí

Como todos los años, la NBA tiene distintas formas de vivirla. Puedes simplemente verla, puedes vibrar con las noches de Movistar Plus en directo con Guille y Daimiel, quedar con amigos... Pero un gran aliciente es la Liga Fantasy.
La Fantasy es ese juego que te hará engancharte a la NBA más que ninguna otra cosa, pero te hará amar y odiar jugadores y equipos de una manera desmedida. Tus jugadores favoritos se harán más favoritos y aquellos que odies sufrirán tus más asesinos instintos. Por eso mola tanto. Esa es la magia que tiene.
Todas las temporadas, mi equipo de baloncesto y yo nos hacemos un equipo cada uno y se ha convertido en tradición reunirnos todos a cenar y hacer el 'draft'. Todos los años me sale fatal, pero este año tengo esperanzas.
En un principio drafteé a Jonas Valanciunas (C), el pívot de Memphis y a Goran Dragic (PG), pero decidí intercambiarlos por Fred VanVleet y DeAndre Ayton, ya que el Center de Phoenix me da mejor espina, más que nada porque no tiene sobre sí la sombra de un traspaso.
Mi quinteto titular vendría compuesto por Kemba Walker (PG), Lou Williams (SG), LeBron James(SF, PF), Blake Griffin (PF) y DeAndre Ayton (C). A primer vista... no pinta mal.
A todos se les caen los puntos de las manos y entre LeBron, Griffin y Ayton tengo una base de rebote inmensa, lo cual me puede dar muchos puntos.
En el banquillo, ya menos potente, conservo a varios de mis 'mejores amigos' del año pasado, entre los que se encuentra mi amado Caris Levert (SF). También tenemos a gente como Jarrett Allen, el Center de Brooklyn Nets, TJ Warren (SF, PF), uno de los nuevos 'enchufadores' de Indiana, Derrick White (PG), el base de San Antonio y escudero de Popovich y Fred VanVleet (PG), el mejor jugador de las pasadas finales tras Kawhi Leonard.
Ya como (en principio) complementos de rotación en la agencia libre tenemos a Tomas Satoransky (PG), el nuevo base de Chicago, Larry Nance Jr. (PF), que tuvo un papel importante en los Cavs la temporada pasada durante la ausencia de Tristan Thompson y, por último, Cam Reddish (SF, SG), el rookie exterior de Atlanta al que proyectan un gran futuro pero no acabo de ver como una apuesta sólida para una liga Fantasy.
En fin, la Fantasy es todos los años la ruina de mis noches, ya que me quedo hasta las 4 o 5 de la mañana viendo el peor partido de la liga con tal de ver si mis jugadores hacen algo decente. Y todo para perder, como siempre. Pero al menos lo pasamos bien los chavales.

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malta